En la era de la inversión responsable, las siglas ESG (Environmental, Social & Governance) son la brújula que mide la sostenibilidad corporativa. Pero, ¿puede una empresa ser verdaderamente sostenible si ignora la gestión de su talento más experimentado?
En un nuevo y relevante artículo en El Español, titulado “Sostenibilidad sin edad: por qué el talento sénior debería entrar en los informes ESG“, María Jesús González-Espejo plantea una reflexión urgente: la edad y la gestión del envejecimiento de las plantillas son un factor sorprendentemente ausente en los criterios de la ‘S‘ (Social) de los informes ESG.
El Reto Demográfico que la Inversión debe Medir
A medida que la población activa envejece (se estima que en 2030, casi el 30% tendrá más de 55 años), el valor de la experiencia, el conocimiento y el talento sénior se convierte en un activo estratégico.
Nuestra pregunta es directa: Si la edad no se incluye en los informes ESG como un indicador clave de diversidad e inclusión intergeneracional, ¿cómo podemos saber si una empresa está realmente preparada para los desafíos del futuro y si está maximizando el valor de su capital humano en todas las etapas?
La inclusión del talento sénior en los criterios ESG no es solo una métrica de diversidad; es una medida de la madurez y preparación de una empresa para la longevidad social.
Te invitamos a leer la reflexión completa sobre este cambio de paradigma en la medición de la sostenibilidad y el capital humano:
Sostenibilidad sin edad: por qué el talento sénior debería entrar en los informes ESG
¿Crees que el talento sénior debería ser una métrica obligatoria en la ‘S’ de los informes ESG? ¿Qué impacto tendría esta inclusión en la estrategia de tu organización?