Hace unos tres aƱos, adoptĆ© una decisión que ha cambiado mi vida: especializarme en āSmart ageingā o envejecimiento inteligente. Probablemente te preguntarĆ”s, ĀæquĆ© es eso?
Se trata de una disciplina a la que hoy deberĆamos dedicarnos en EspaƱa ya miles de personas y a la que en otros paĆses se destinan millones en fondos pĆŗblicos, es objeto prioritario de la investigación acadĆ©mica y estĆ” en la agenda de empresas, instituciones y de organizaciones del tercer sector.
Es una ciencia que investiga, con un enfoque multidisciplinar, el proceso del envejecimiento y, que tiene en cuenta algo tan obvio como que es necesario una aproximación holĆstica para dar respuesta a todos los retos derivados del mismo.
Y es que los aspectos que afectan al envejecimiento son muy diversos, pero estĆ”n estrechamente relacionados unos con otros y se impactan mutuamente. Hablamos de finanzas, de vivienda, de tecnologĆa, de trabajo y jubilación, de salud y bienestar, de los temas legales, de los seguros, de los cuidados y de la enfermedad y la muerte.
Si no tengo dinero suficiente, mi nutrición probablemente sea peor, mi salud se resentirÔ, no podré trabajar bien y eso repercutirÔ en mi salario, en mi pensión futura, y no podré tener una vivienda digna ni formarme bien, etc.
Por tanto, envejecer bien exige preocuparse y ocuparse adecuadamente de cuidar de todos los pilares que sostienen el buen envejecimiento.
El envejecimiento poblacional que afecta a la mayorĆa de los paĆses europeos (y que agrava el hecho de que la generación a la que le toca ahora el turno es la conformada por los Ā«baby boomersĀ», caracterizada por ser la mĆ”s numerosa de la historia) y la longevidad que posibilitan los avances mĆ©dicos y el desarrollo económico, son las dos razones que hacen urgente la consideración del envejecimiento como una prioridad en la que poner el foco mediĆ”tico, legislativo y polĆtico.
Ventana de Overton
Sin embargo, la famosa Ventana de Overton no incluye aĆŗn este tema. Las consecuencias del envejecimiento masivo de la población, sigue formando parte de las ideas āimpensablesā o quizĆ”s de las āradicalesā, pero no ha logrado unirse al de las āaceptablesā o āpopularesā, paso necesario para que un tema se convierta en polĆtica pĆŗblica.
La Ventana de Overton, tambiĆ©n conocida como la Ventana del Discurso, es un concepto utilizado en sociologĆa y ciencias polĆticas para describir el rango de ideas y polĆticas que el pĆŗblico en general considera aceptables en un momento dado. Fue desarrollada por el analista polĆtico Joseph P. Overton.
La idea central es que, para cualquier tema en particular, existe un espectro de opiniones que van desde lo mƔs radical hasta lo mƔs conservador.
Y sin embargo hace falta, y cuanto antes, un Pacto de Estado para hacer frente a lo que viene: un paĆs con millones de viejos y sin los instrumentos, infraestructuras ni recursos necesarios para atender sus necesidades. No quiero ser alarmista, pero los datos ācantanā y doy solo dos muy ilustrativos:
1-. Si los Ā«baby boomersĀ» somos 14.5 millones, que ānos juntaremosā con los cerca de 10 millones que ya son hoy mayores, y sólo tenemos hoy 450.000 plazas en residencias de mayores, ĀæDónde nos van a alojar al porcentaje que probabilĆsticamente necesitaremos los cuidados de un centro especializado de este tipo?
2- Si a partir de los 70 años casi todos empezamos a entrar y a salir de las consultas de los médicos y de los quirófanos, ¿cómo van a poder atendernos a todos cuando hoy ya hay colas y listas de espera, tanto en la sanidad pública como en la privada?
Ā«Es urgente que la āVentana de Overtonā se abra para que entre en ella el debate sobre los retos que va a acarrear el envejecimiento de la generación ābaby boomerā, porque si esto no ocurre pronto, no tendremos tiempo de reformar las instituciones obsoletas ni de crear las infraestructuras necesarias para responder a las necesidades de la que serĆ” la mayorĆa de la población de este paĆsĀ».
La solución para estos y otros retos pasa por identificarlos, analizar sus causas, buscar soluciones y hacerlas efectivas antes de que ānos pille el toroā. El toro en este caso es inevitable, salvo que la muerte nos llegue antes.
Pero ¿qué estÔ impidiendo que lo haga? En mi opinión son varias razones. Por un lado, que la ventana estÔ ya llena de temas también importantes como la necesidad de defender a Europa de sus enemigos; la corrupción y sus derivadas; la escasez de vivienda; el paro que se resiste a desaparecer o las consecuencias de la digitalización en nuestras vidas.
Y por otro, que nos resistimos a incluir en la agenda los tĆ©rminos envejecimiento y muerte. En estos meses que llevo presentando mi libro āEl arte de envejecer sabiamenteā en todo tipo de foros, me he encontrado un patrón comĆŗn: nadie se considera mayor.
En aforos donde todos, menos unos pocos eran mayores de 75 aƱos al preguntar quien se consideraba mayor, solo uno o dos āsuperdotadosā han levantado la mano. La razón, āme siento jovenā.
Es necesario afrontar este problema ya
El problema es que todos esos jóvenes no diferencian su edad cronológica, biológica, psicológica y la que les hace sentirse socialmente aceptados. Resulta que ser mayor no estÔ de moda. Asà que me meto botox, dedico horas a hacer abdominales y tuneo mis fotos con el editor del móvil, porque las arrugas me dan alergia y necesito que me acepte esta sociedad.
AdemĆ”s, en los ayuntamientos hay concejalĆas de mayores y de juventud, pero a nadie le corresponde entonces preocuparse del reto que tienen ante sĆ los millones de espaƱoles que dentro de nada serĆ”n mayores y se van a enfrentar a un sistema insuficientemente preparado para atenderles.
En el gobierno no tenemos un ministerio del mayor o del envejecimiento, tampoco un defensor de nuestros intereses. Tampoco lo hay en las Comunidades Autónomas.
AdemÔs, los retos del envejecimiento exigen una visión a medio plazo. No los tenemos exactamente encima (los primeros «baby boomers» se han empezado a jubilar hace dos años), aunque si lo suficientemente cerca como para que, si no hacemos algo ya, nos arrollen.
Pero en esta tesitura, ĀæquiĆ©n va a ser el polĆtico que en una legislatura de cuatro aƱos se atreverĆ” a dar un golpe en la mesa y a priorizar la atención a los retos derivados del envejecimiento de la población?
Los temas que preocupan hoy en relación con los mayores son lugares comunes: mitigar la soledad no deseada; promover los hĆ”bitos saludables, pero esencialmente los que se dirigen a preservar la salud fĆsica, no la mental; la brecha digital y financiera de los mayores y sus cuidados.
En efecto, todos ellos son temas importantes, pero ¿seguro que son los mÔs relevantes y urgentes?
Yo tengo mis dudas. A mĆ, por ejemplo, me preocupan tambiĆ©n los temas relacionados con el rol de los mayores en la sociedad, su integración en la vida pĆŗblica y su no exclusión del mercado laboral; la necesidad de desarrollar urgentemente viviendas colaborativas; la bĆŗsqueda de soluciones innovadoras para aumentar la capacidad del sistema sanitario para atendernos y nuestros futuros ingresos, ya sabemos cómo estĆ” la caja de las pensiones.
Sospecho que muchos «baby boomers» enfrentaremos la necesidad de trabajar hasta edades avanzadas y que la dependencia conllevarÔ dificultades para encontrar cuidados adecuados.
AdemÔs, si la digitalización continúa sin un enfoque humano, corremos el riesgo de marginación.
Urge también implementar medidas fiscales para fomentar la construcción y la inversión en viviendas colaborativas y combatir el edadismo, asegurando que los mayores tengan representación y participación activa en los espacios donde su voz es esencial.
En conclusión, es urgente que la āVentana de Overtonā se abra para que entre en ella el debate sobre los retos que va a acarrear el envejecimiento de la generación ābaby boomerā, porque si esto no ocurre pronto, no tendremos tiempo de reformar las instituciones obsoletas ni de crear las infraestructuras necesarias para responder a las necesidades de la que serĆ” la mayorĆa de la población de este paĆs.
En este caso mĆ”s que nunca: la prevención es la solución. Comencemos ya a preocuparnos y ocuparnos del futuro, antes de que llegue la āDana del envejecimiento de los ābaby boomersāā caiga sobre nosotros.
No hay tiempo que perder.
Esta tribuna de MarĆa JesĆŗs GonzĆ”lez-Espejo fue publicada por Confilegal. Puedes acceder a ella aquĆ.