El medio 65YMÁS ha publicado una tribuna en la que nuestra CEO María Jesús González-Espejo propone un cambio de paradigma necesario: evolucionar del concepto de “envejecimiento activo” al de “envejecimiento inteligente”. El artículo plantea una reflexión profunda sobre cómo entendemos el envejecimiento en la actualidad y qué ajustes necesitamos hacer para adaptarnos a la realidad de nuestro tiempo.
Un concepto que necesita evolucionar
Desde 2002, la OMS viene promoviendo el “envejecimiento activo y saludable”, un enfoque que fue revolucionario en su momento. Sin embargo, después de más de dos décadas, la tribuna defiende que ha llegado el momento de repensar este concepto.
El término “activo” nos lleva casi exclusivamente a visualizar movimiento físico, ejercicio y producción constante. Pero envejecer bien va mucho más allá de mantenerse en forma. Esta visión puede convertirse en una presión para quienes, por limitaciones físicas o preferencias personales, no encajan en ese modelo. Además, nos arrastra hacia la “sociedad del rendimiento” que critica el filósofo Byung-Chul Han: producir sin parar, hacer sin reflexionar.
El “envejecimiento inteligente” como alternativa
El nuevo concepto propuesto pone el foco donde realmente importa: en pensar, decidir y diseñar la vida según las capacidades y deseos de cada persona. Invita a pasar del “hago más” al “hago mejor”, con sentido y autonomía.
Entre sus ventajas destacan: estimula la responsabilidad sobre el proyecto vital de cada uno, permite personalizar las políticas públicas respetando la diversidad de la vejez, pone foco en la innovación y la resiliencia, y devuelve dignidad y protagonismo a las personas mayores.
Además, la propuesta plantea la necesidad de ampliar la visión más allá de los cuatro pilares tradicionales de la OMS (salud, participación, seguridad y economía) para incluir dimensiones esenciales como las finanzas, la vivienda, la tecnología, la transición a la jubilación y la preparación para el cuidado.
Una oportunidad histórica
La OMS está desarrollando en Europa su Estrategia 2026-2030 sobre envejecimiento, lo que representa una oportunidad perfecta para liderar este cambio de lenguaje y enfoque. El objetivo es preparar a la generación más numerosa de la historia de España para que disfrute de la mejor vejez posible: una vejez ajena a la dependencia, digna y con propósito.